Imagen: There's still hope
Hoy escribo esta última entrada con una mezcla de nostalgia y gratitud. No es una despedida definitiva, sino un cierre suave, como quien apaga la luz de un aula sabiendo que volverá a encenderla en otro momento, en otro lugar.
Quería agradecer, antes que nada, a Sergio, nuestro profesor, por abrirnos la puerta a una manera distinta de aprender: más libre, más creativa, más conectada con lo que somos. Gracias por permitirnos usar herramientas como la IA no como atajo, sino como medio de expresión, reflexión y construcción. Gracias por confiar, por impulsar, por acompañar.
También quiero agradecer a mis compañeros y compañeras. Cada comentario, cada risa, cada análisis y cada momento compartido en esta asignatura ha hecho que el camino fuera más ligero y, sobre todo, más humano. Hemos vivido una experiencia que va más allá de “Dirección de Centros Educativos”; hemos aprendido a mirarnos como futuros líderes, educadores y personas que sostienen espacios donde otros crecen.
Crear este blog ha sido, para mí, un regalo inesperado.
He podido plasmar ideas que llevaba guardadas desde el inicio de la carrera, sueños pedagógicos que me acompañaban en silencio y que, gracias a esta asignatura, al contexto y a quienes habéis estado cerca, encontraron finalmente su forma: poemas, relatos, reflexiones, proyectos… y sobre todo, sentido.
Cada entrada ha sido un pedacito de mí: de mi historia, de mi fe, de mi mirada hacia la educación, de mis heridas y transformaciones.
Y compartirlo aquí, con vosotros, ha sido profundamente liberador y enriquecedor.
Sé que este blog, tal y como está ahora, tiene un límite en el tiempo. Lo creé con la cuenta institucional de la UCM, una que tarde o temprano desaparecerá cuando cerremos esta etapa. Pero no quiero que este sea el final.
Mi deseo es vincularlo en un futuro a mi cuenta personal, o reconstruirlo para seguir escribiendo sobre mi camino pedagógico, mis aprendizajes y mis futuras experiencias profesionales. Volveré. De otra forma, con otra luz, pero volveré.
Así que no es un adiós.
Es un hasta pronto.
Un “volveré a escribir cuando la vida me pida seguir contando”.
Un “la educación continúa y yo con ella”.
Gracias por acompañarme en este vuelo.
Gracias por leerme.
Gracias por ser parte de este pequeño comienzo.
Nos vemos en la próxima etapa. 🌿✨
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